jueves, 22 de marzo de 2012

El mito de la doncella Ixquic


El mito de la doncella Ixquic
¡Ahhh! –exclamó que frutos don los que me produce este árbol ¡No es admirable ver como se ha cubierto de frutos!,  me he de morir, me perderé si corto uno de ellos , dijo la doncella “habló entonces la calavera que estaba entre las ramas del árbol y dijo -         Que es lo que quieres, estos objetos redondos que cubren las ramas del árbol no son más que calaveras. Así dijo la cabeza de Hun – Huanaphu dirigiéndose a la joven. Por ventura los deseas agregó – Si los dese contestó la joven.
-Muy bien dijo la calavera. Extiende hacia acá tu mano derecha.
-Bien , replico la joven, y levantando su mano derecha la extendió en dirección a la calavera. En este instante la calavera lanzó un chisguete de saliva que fue a caer directamente en la palma de la mano de la doncella. Mirose esta rápidamente con atención la palma de la mano. Pero la saliva de la calavera ya no estaba en su mano –En mi saliva y en mi baba te he dado mi descendencia dijo la voz en el árbol. Ahora mi cabeza ya no tiene nada encima, no es más que una calavera despojada de la carne. Así es la cabeza de los grandes príncipes, la carne es lo único que les da una hermosa apariencia. Y cuando mueren  espántense los hombres a causa de los huesos. Así es también la naturaleza de los hijos  que son como la saliva y la baba, ya sean hijos de un señor,  de un hombre sabio o de un orador. Su condición no se pierde cuando se van, sino se hereda; No se distingue ni desaparece la imagen del señor, del hombre sabio o del orador, sino que la dejan a sus hijas y a los hijos que engendran                             (Fragmento)

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