jueves, 22 de marzo de 2012

Nezahualcoyotl "El rey Poeta"


Percibo lo Secreto…


Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
De cuatro en cuatro nosotros los hombres,
Todos habremos de irnos,
Todos habremos de morir en la tierra…

Nadie en jade,
Nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado
Todos nos iremos
Allá, de igual modo.
Nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Se acercó aquí
Hace giros la tristeza
De los que en su interior viven…
Meditadlo, señores,
Águilas y tigres,
Aunque fuerais de jade,
Aunque allá iréis,
Al lugar de los descarnados…
Tendremos que desaparecer
Nadie habrá de quedar.

La leyenda del Quinto Sol


La Leyenda del Quinto Sol
(Fragmento)
Y decían que a los primeros hombres su dios los hizo, los , forjó de ceniza. Esto lo atribuían a Quetzalcóatl, cuyo signo es 7-viento, el los hizo, los inventó. El primer sol que fue cimentado, Su signo fue de agua. En el sucedió que todo lo que se llevo el agua.
Las gentes se convirtieron en peces, Se cimento luego el segundo sol. Su signo era 4-tigre. En el sucedió que se oprimió el cielo, el sol no seguía su camino……. El quinto sol 4-movimiento era su signo. Se llama sol de movimiento, porque se mueve, sigue su camino. Y como andan diciendo los viejos. En el habrá movimiento de tierra, habrá hambre , y así pereceremos.
En el año 13-caña, se dice que vino a existir, nació el sol que ahora existe. Entonces fue cuando iluminó, cuando amaneció, el sol de movimiento que ahora existe.

La leyenda del Nopal


L a leyenda del nopal   Cuaucóhuatl y Axolohua fieron pasando y miraron mil maravillas allí entre las cañas y las juncias.
Ese había sido el mandato que les dio Huitzilopochtli a ellos que eran sus guardianes, eran sus padres los dichos.
Lo que les dijo fue así: - “En donde se tienda la tierra entre cañas y entre juncias, allí se pondrá en pie, y reinará Huitzilopochtli.”
Así por su propia boca les habló y esta orden les dio.
Y ellos al momento vieron: sauces blancos, allí enhiestos; cañas blancas, juncias blancas, y aun las ranas blancas, peces blancos, culebras blancas: es lo que anda por las aguas.
Y vieron después donde se parten las rocas sobrepuestas, una cueva: cuatro rocas la cerraban. Una al oriente se ve, nada de agua tiene, es sin agua que se agita.
La segunda roca de la cueva ve al norte: se ve que está sobrepuesta, y de ella sale el agua que se llama agua azul, agua verdosa.
Cuando esto vieron los viejos se pusieron a llorar.
Y decían: - ¿Con que aquí ha de ser?
Es que estaban viendo lo que les había dicho, lo que les había ordenado Huitzilopochtli.
Es que él les había dicho:
-“Habéis de ver maravillas muchas entre cañas y entre juncias.”
¡Ahora las estamos mirando – decían ellos –, y quedamos admirados!
¡Cuán verdadero fue el dicho, bien se realizó su orden!
Van a buscar a los mexicanos y les dicen:
- “Mexicanos, vamos, vamos a admirar lo que hemos contemplado. Digamos al
Sacerdote: él dirá qué debemos hacer.”
Fueron a Temazcatitlan y allí se detuvieron. Por la noche vinieron a ver, vieron a mostrarse unos a otros y era el sacerdote Cuauhtlaquezqui, que es el mismo Huitzilopochtli.
Dijo él: - Cuaucóhuatl, ¿habéis visto allí todo lo que hay entre cañas y juncias? ¡Aún resta ver otra cosa!
No la habeís visto todavía.
Id y ved un nopal salvaje: y allí tranquila veréis un águila que está enhiesta. Allí come, allí se peina las plumas, y con eso quedará contento vuestro corazón: ¡allí está el corazón de Copil que tú fuiste a arrojar allá donde el agua hace giros y más giros! Pero allí donde vino a caer, y habéis visto entre los peñascos, en aquella cueva entre cañas y juncias, ¡del corazón de Cópil ha brotado ese nopal salvaje! ¡Y allí estaremos y allí reinaremos: allí esperaremos y daremos encuentro a toda clase de gentes!
- Nuestro pechos, nuestra cabeza, nuestras flechas, nuestros escudos, allí les haremos ver: a todos los que nos rodean allí los conquistaremos! Aquí estará perdurable nuestra ciudad de Tenochtitlan! El sitio donde el águila grazna, en donde abre las alas; el sitio donde ella come y en donde vuelan los peces, donde las serpientes van haciendo ruedos y silban! ¡Ese será México Tenochtitlan, y muchas cosas han de suceder!”
- Dijo entonces Cuauhcóatl: - ¡Muy bien está mi señor sacerdote:
¡Lo concedió tu corazón: vamos a hacer que lo oigan mis padres los ancianos todos juntos!
Y luego hizo reunir a los ancianos todos Cuauhcótal y les dio a conocer las palabras de Huitzilopochtli.
Las oyeron los mexicanos. Y de nuevo van allá entre cañas y entre juncias, a la orilla de la cueva.
Llegaron al sitio donde se levanta el nopal salvaje allí al borde de la cueva, y vieron tranquila parada el Águila en el nopal salvaje: allí come, allí devora y echa a la cueva los restos de lo que come.
Y cuando el Águila vio a los mexicanos, se inclinó profundamente.
Y el Águila veía desde lejos.
Su nido y su asiento era él de cuantas finas plumas hay: plumas de azulejos, plumas de aves rojas y plumas de quetzal.
Y vieron también allí cabezas de aves preciosas y patas de aves y huesos de aves finas tendidos en la tierra.
Les habló el dios y así les dijo:
- Ah, mexicanos: aquí sí será! ¡México es aquí! Y aunque no veían quién les hablaba, se pusieron a llorar y decían: - ¡Felices nosotros, dichosos al fin: hemos visto ya dónde ha de ser nuestra ciudad! ¡Vamos y vengamos a reposar aquí!

Te valoro, Lo comprendo, Lo viví. "Recuerdo"


           "Te valoro, Lo comprendo, lo viví"“Escuché el paso firme de unos cuantos caminantes sobre las montañas, respiraba el olor a humedad, el silencio no era profanado y todo cuanto había me lo daba mi madre la Tierra.”
Hace ya un mes comenzamos a revivir parte de nuestra cultura; encontramos miles de historias arrinconadas en internet, empolvadas en algunos libros, lo más triste, ver una cultura casi en los huesos, y entonces nos preguntamos, ¿Por qué un pueblo ha sido olvidado?, ¿Será acaso cierto que seremos perdidos y olvidados después de tanto? ¿Quiero qué mis nietos  tengan idea de su cultura?
Necesario decir,“Hombres necios que acusáis a la mujer sinrazón”, hoy debiese que decir “Humanos insolentes que se atrevéis a retar a la naturaleza SIN RAZÓN”, ¿es que acaso seremos capaces como Ixquic de desobedecer a nuestros padres?
Nosotros nos empolvamos con los textos y descubrimos patriotismo en el símbolo de un águila sobre un nopal, leímos y releímos para nunca olvidar que las clases sociales están marcadas, y que las leyes están a favor de del más rico, donde se nota el destierro como se lo hicieron ya a Ollantay.
Es tanto el coraje que nos da, es tanta la pericia, pero bien dicho esta que el bien y el mal se nos da a elegir como lo descrito ya en el Popol Vuh, deberíamos razonar, intentar cambiar ese ideal porque el quinto sol se acerca y no queremos dormir tan temprano pues nuestras almas son almas nobles. Cortés una vez lo dijo, esta bendita Tierra es el paraíso una vez descrito, y esta historia nosotros mexicanos que triste la olvidamos; cuando Chilamb Balam predijo su llegada el imagino el fin, no somos él pero las acciones nos hacen pensar que pasara lo más cruel.
Cuando leímos el Códice de París lloramos de alegría al saber que aportamos al mundo lo que no sabían, aportamos magia y realidad unidas, metafísica pura, astronomía e ideología cuanta magnificencia, cuanta gracia oh! Fantasía; más luego leer a elRey Poeta ¡oh sorpresa!, adorar al cenzontle, adorar sus notas y cuantificada belleza en cada una de las palabras que decidimos llamarlo el mejor poeta.
¿Por qué debe morir nuestra patria entonces?, si ricos somos en cultura, si somos únicos en el mundo y el mundo para nosotros es todo y nada.


Recuerdo
Soy como el cenzontle                                                                                                                                            Canto a la naturaleza,                                                                                                                                            Canto a la paz y al amor                                                                                                                                 El dolor no cabe en mí,                                                                                                                                             Más la gloría se asemeja a un beso,                                                                                                           Un besó que derrite el hielo,
El hielo que proviene de mi corazón,
El hielo, que me impide dejar el dolor.
Ofuscadas son las estrellas,
Cuando se olvidan del atardecer,
Duermo y tanto talento me recuerda mis vestigios,
Tantas pirámides cuan pedazos de galaxias.
Encuentro en las nopaleras vida,
Muchas armonías,
Y al sentir sus espinas recuerdos,
Recuerdos que son sinfonías.
Alagó a mis dioses con mis vestimentas,
Los bordados son corolas,
La manta una gran belleza.
Y lo que plasmé con sueños,
Entretejidos con los años,
Que se han quedado en el códice,
Que yo mismo fabrique con coraje.
Delicias probé por doquier,
Y mis alimentos comí,
Al son de las cucharadas,
Y el dulce sabor de mí agua,
Que caía en las cataratas.
Las casas antes de barro,
Un corazón enterrado,
Que dado paso a gigantes,
Enanos y desconocidos.
Oh! Mis locuras de antaño,
Pedazos de masa envueltos
Por esa ventana pintada con hilos,
Estrepitosas mis noches,
Cuando recuerdo vuestra existencia.